Borgo San Matteo (o Terravecchia) es el alma más antigua de Sarno, donde las callejuelas medievales se superponen a las huellas del monumental Acueducto Claudio. Desde esta elevación panorámica, la vista conecta todo el valle de Sarno, siguiendo el curso histórico del río hasta el horizonte dominado por la majestuosa silueta del Vesubio.
Encaramado en las laderas del monte Saretto, Borgo San Matteo, también conocido históricamente por el evocador nombre de Terravecchia, es un núcleo de casas de piedra y callejuelas empedradas que representa el primer asentamiento medieval de la ciudad de Sarno.
Los orígenes del pueblo están ligados precisamente a la necesidad de protección: de hecho, el pueblo nació como un asentamiento fortificado a los pies del castillo de Sarno, la antigua fortaleza construida en el siglo VIII. Alrededor de esta guarnición se desarrolló la «Terravecchia», una maraña de viviendas adosadas que aún hoy constituyen la fisonomía típica de la comarca.
Un núcleo de fe e historia
El centro de la vida espiritual del pueblo es la Iglesia de San Mateo, construida en 1280. El edificio, con su portal de arco apuntado que mezcla referencias góticas y bizantinas, alberga un fresco de la Virgen griega y una placa que atestigua su primacía como primera parroquia del pueblo.
La iglesia dialoga estrechamente con el cercano Santuario de Maria SS. delle Tre Coroneformando un único núcleo en el que se entrelazan religiosidad e historia urbana. El santuario está dedicado a la Virgen bajo un título que expresa su triple dignidad de Reina, Madre y Protectora; convertida en patrona de la ciudad en el siglo XVIII, la Virgen de las Tres Coronas sigue representando el vínculo espiritual más fuerte para los habitantes de Sarno.
Caminando por las callejuelas, uno también pisa huellas de un pasado aún más remoto. De hecho, el pueblo se encuentra en la ruta del monumental
La «Pintura Viva» y las aguas del Río Palazzo
La experiencia del visitante alcanza su clímax cuando mira hacia el valle. Desde aquí arriba, el paisaje aparece ante el visitante como un
Un poco más allá de la ciudad, el itinerario revela una última maravilla natural: el prístino manantial del Sarno di Rio Palazzo. En este punto, el agua brota cristalina directamente de la base de una antigua residencia noble, ofreciendo un espectáculo de pureza y frescura que contrasta con la urbanización del valle.
Para completar la visita, no lejos del pueblo se encuentran dos importantes polos culturales. El Museo Arqueológico Nacional del Valle del Sarno, alojado en el prestigioso Palacio Capua, una parada imprescindible para comprender las raíces históricas del territorio desde la Prehistoria hasta la Edad Media, y el MuDIF (Museo Didáctico de la Fotografía), un archivo que documenta la historia y las transformaciones del territorio a través de miles de imágenes.













